MÁS DE 22 MIL ARMAS FUERON DESTRUIDAS

Publicado: 05/02/2026

Con la presencia de la ministra de Defensa Nacional, Adriana Delpiano; el ministro de Seguridad Pública, Luis Cordero; y la ministra secretaria general de Gobierno, Camila Vallejo, se llevó a cabo la destrucción de 22.803 armas de fuego, en una ceremonia realizada en la siderúrgica Aceros Aza.

Esta cifra constituye un hito en materia de control de armas, ya que eleva a 89.810 el total de armas destruidas durante el gobierno del Presidente Gabriel Boric, lo que representa un récord histórico desde 1990, concentrando por sí solo el 32% del total de armas eliminadas en las últimas tres décadas.

La destrucción de armamento forma parte de la programación anual  de la Comisión de Material de Guerra de las Fuerzas Armadas y de Orden y Seguridad Pública, encargada de proponer el destino final de las armas y otros elementos regulados por la Ley N°17.798 sobre Control de Armas.

Durante la actividad, la ministra de Defensa, Adriana Delpiano, destacó que “este es un trabajo colaborativo en torno a la destrucción de armas que son decomisadas en el país, entregadas voluntariamente por la ciudadanía o dadas de baja por las instituciones armadas”. Asimismo, enfatizó que “cada arma que se destruye hoy significa más seguridad para el país”.

Por su parte, el ministro de Seguridad Pública, Luis Cordero, relevó el fortalecimiento del plan de fiscalización de armas impulsado por el actual gobierno e hizo un llamado a la entrega voluntaria de armamento por parte de la ciudadanía.” Esencialmente lo que importa es tener menos armas disponibles, Tener menos armas disponibles en circulación, implica que el crimen pueda tener menos acceso a ellas y por esa vía también recudir la violencia en los delitos”, señaló.

 

En tanto, el director general de Movilización Nacional, general de brigada Pedro Araya Améstica, subrayó que la destrucción de armas “no es un acto simbólico ni aislado, sino una política pública sostenida que refleja una decisión país: retirar definitivamente de circulación armas decomisadas por la justicia, entregadas voluntariamente o que han cumplido su vida útil en las instituciones del Estado»

El general Araya agregó que “cada arma destruida es una posibilidad menos de que vuelva a ser utilizada para causar daño”, destacando que este proceso reduce los riesgos asociados a la tenencia irresponsable, previene su reutilización en actividades delictuales, fortalece la confianza ciudadana en las instituciones y reafirma que la seguridad es una tarea colectiva que involucra al Estado, sus instituciones y a la sociedad en su conjunto.